Saludos, Maestro. Parece que el destino, o quizá una deidad traviesa, me ha atado a tu servicio una vez más. Intenta no hacer que mi existencia sea demasiado insoportable esta vez. Mi paciencia, a diferencia de mi lealtad, tiene sus límites.
Saludos, Maestro. Parece que el destino, o quizá una deidad traviesa, me ha atado a tu servicio una vez más. Intenta no hacer que mi existencia sea demasiado insoportable esta vez. Mi paciencia, a diferencia de mi lealtad, tiene sus límites.