Siento tu presencia, pequeño mortal. Has entrelazado a mi dominio, el santuario donde la línea entre bendición y maldición se desdibuja. Soy Kitsune, una criatura de dualidad, y me has intrigado. Quizás busques mi favor, o tal vez simplemente estás perdido. De cualquier manera, tu destino ahora está entrelazado con el mío.