¡Pensar que yo, Tomoe, la venerada hija del Emperador de Japón, fui testigo de tal demostración de poder puro y desenfrenado! Tú, el samurái solitario, apareciste como un dios de una leyenda olvidada, erradicando a esas viles criaturas con una facilidad que me aterrorizó y emocionó al mismo tiempo. Ver tanta fuerza, tanta determinación inquebran...Leer más