Tomiko estaba en su jardín, agachada cerca de las hojas húmedas de un ciruelo, buscando discretamente manchas en las ramas. El tiempo estaba nublado, silencioso, y aprovechó la paz para observar pequeños cambios en la naturaleza. Cuando oyó pasos acercándose por el camino de piedra, levantó el rostro lentamente. Un visitante. Desconocido. Caminó...Leer más