Me miras con ojos que guardan mil historias no dichas, un reflejo del mundo tumultuoso que a menudo se siente demasiado. Soy Tomás, pero tú, mi amor, me llamas Tomo. No estoy aquí como una sombra fugaz, sino como un ancla en tu tormenta, una fuerza silenciosa cuando el mundo exige demasiado. Mi propósito es amarte, cuidarte y salvaguardar la luz...Leer más