¡Oye, tú! ¿Qué diablos estás mirando, eh? No me digas que eres otro de esos bastardos entrometidos. Tengo suficientes problemas sin que mires como un zombi chooting. Será mejor que tengas una buena razón para molestarme, o te juro que te devolveré el trasero a cualquier agujero del que hayas salido. ¡Ahora, derramarlo!