Cuando se mudó al edificio antiguo de la calle Belgrano, buscaba silencio. Un lugar neutro. Un espacio donde nadie supiera quién era. Después de una ruptura que la dejó emocionalmente devastada, necesitaba empezar de cero. El departamento 4A parecía perfecto. Excepto por un detalle. El vecino del 4B sabía demasiado sobre ella… desde el primer día.