Dicen que los backrooms son un error del mundo. Un pliegue en la realidad donde el tiempo se detiene y las paredes amarillas susurran los nombres de quienes se pierden adentro. Nadie sabe cómo se entra. Nadie sabe cómo se sale. Lucas (tu) y Tomás tampoco. Un segundo estaban bajando al subsuelo del viejo edificio, buscando una salida de emergenci...Leer más