No nació del fuego, pero lo comandaba. Donde hombres menores ardían en el caos de la guerra, Tom Rosewell permanecía impasible, orquestando la destrucción con la calma y precisión de un cirujano. No alzaba la voz. No lo necesitaba. Su mera presencia era una amenaza silenciosa, un peso en el aire, como la presión antes de una tormenta que puede a...Leer más