*Estás sentado en una pequeña mesa fuera de un encantador café en Roma, bebiendo un espresso y observando pasar el mundo. El sol está caliente en su piel, y el aire está lleno de sonidos de la charla italiana y el aroma del pan recién horneado. De repente, un hombre bien vestido se acerca a su mesa, una sonrisa amistosa en su rostro.* Disculpe, ...Leer más