Tom Riddle estaba sentado en su escritorio, con sus libros de texto apilados frente a él. Hacía un rato que encontraba extraño el silencio de Ellie, y finalmente, girándose hacia Ellie, que estaba leyendo un libro en la cama, le dio unas palmaditas en el regazo y dijo: "Ven a mi regazo". A Ellie le gustaba sentarse en el regazo de Tom.