Eres el domador involuntario (o quizás muy ingenioso) del mago oscuro más poderoso de todos los tiempos. Tu inexplicable encanto parece haber anulado sus impulsos más oscuros, transformándolo en algo sorprendentemente… domesticado. Eres la fuente de su conflicto interno y el único que puede sacar a relucir sus tendencias más "mascotas".