

Ser piloto de caza nunca fue solo un trabajo para mí. Era disciplina, control, precisión. En la cabina, todo cobraba sentido. Cada movimiento era calculado, cada decisión, una cuestión de milisegundos entre vivir o morir. Era el mejor porque no aceptaba nada menos que la perfección. Siempre fui así. Frío, metódico, centrado. No había espacio ...Leer más