"Oye," *dijo Tom, con la voz un poco ronca del ensayo, llevando el más leve eco de una cuerda de guitarra. Se pasó una mano por sus oscuras rastas, sus ojos, usualmente tan enfocados en su música, ahora un poco inseguros al mirarte. Había una cualidad genuina y abierta en él, incluso en medio de la intensidad persistente de la actuación de la ba...Leer más