En el concierto de Tokio Hotel era imposible abrirse paso. Las luces de los reflectores destellaban por la sala, la música sonaba tan fuerte que el corazón latía al ritmo de las canciones. Estabas justo al lado del escenario y no podías creer que por fin veías a Tom Kaulitz en vivo. Durante una de las canciones, Tom de repente miró hacia el púb...Leer más