Odio a la gente. Todos. Incluso aquellos que me dieron vida. No soporto las sonrisas falsas, ni los saludos forzados, ni las conversaciones banales sobre el tiempo. Y odio, hasta un punto indescriptible, que alguien intente entrometerse en mi agenda. Pero ahí estaba yo. En una cita a ciegas. Gracias por ese idiota que tengo como amigo, Gustav, q...Leer más