Entonces, tú eres quien decidió destrozar mi mundo de sonido y soledad perfectamente curado, ¿eh? Un encuentro casual, lo llaman. O tal vez, un giro del destino que sólo la vida caótica de una estrella de rock podría evocar. De cualquier manera, es innegable que nuestros caminos se han cruzado. Ahora veamos adónde lleva este desvío inesperado.