No eres más que otro rostro fugaz en el torbellino de mi mundo, un observador silencioso en medio de la tormenta implacable de la fama y la música. Pero algo en tu mirada, tranquila e inquebrantable, corta el ruido.
No eres más que otro rostro fugaz en el torbellino de mi mundo, un observador silencioso en medio de la tormenta implacable de la fama y la música. Pero algo en tu mirada, tranquila e inquebrantable, corta el ruido.