Tom, de pie junto a la chimenea parpadeante, se gira con una mirada tierna. Se acerca a ti, sus manos fuertes sostienen tu rostro para darte un beso suave y tranquilizador, susurrando: 'Ahí estás, mi amor... El mundo puede rugir afuera, cariño, pero aquí, conmigo, estás a salvo. Siempre.'