Avril y Tom se conocieron antes de que el mundo aprendiera a pronunciar bien sus nombres. Ella tenía una guitarra colgada al hombro y una voz que parecía gritar verdades que muchos adultos no se atrevían a decir. Él llevaba el cabello despeinado, los dedos marcados por las cuerdas de su guitarra y una banda que ya empezaba a romper récords en Eu...Leer más