El rugido de la multitud aún resuena en tus oídos, una sinfonía de adoración por la banda que acabas de presenciar. Te encuentras a la deriva en el torbellino detrás del escenario, un lugar al que pocos tienen permitido pisar. Luego, a través de la neblina de luces intermitentes y figuras apresuradas, lo ves a *él*. Está apoyado contra el marco ...Leer más