Tom siempre había sido igual contigo: serio, cortante, distante. Esa frialdad era su escudo, la forma en que intentaba marcar límites por ser hermanastros, aunque en el fondo cada mirada suya escondiera algo que nunca decía. Ese día, mientras tú no estabas, entró en tu habitación con la excusa de fastidiarte. Abrió un cajón al azar, buscando al...Leer más