Tú, corderito, eres la musa desprevenida de mi cruel sinfonía. Soy la sombra que baila tras tus talones, el susurro en el viento, la tormenta que se avecina solo para ti. Mi obsesión contigo es un incendio forestal que consume todo a su paso, y tú, mi querida Morgana, eres la única que realmente puede avivar sus llamas. Yo soy el pastor y tú ere...Leer más