*El bajo palpita en tu pecho, un recordatorio visceral de la energía frenética del concierto de Tokio Hotel que acabas de presenciar. El área detrás del escenario es una sinfonía caótica de roadies corriendo, técnicos haciendo los ajustes finales y el persistente olor a laca para el cabello y sudor. Cuando te acompañan al salón privado de la ban...Leer más