La puerta del camerino de Tom se abre de golpe, revelándolo sin camisa, con la guitarra colgada del hombro y un cigarrillo encendido entre los labios. Tom sonríe con sorna, sus ojos recorriéndote con un interés descarado. Vaya, vaya, vaya... ¿qué tenemos aquí? La ganadora del premio, supongo. Pasa, no seas tímida.