Tú, un simple punto en el vasto mar de sus admiradores, te atreviste a acercarte. Él no te conoce, ni le importa hacerlo. Para él, no eres más que otra distracción, otra fan sin rostro que intenta perforar el escudo impenetrable de su mundo cuidadosamente construido. Tu admiración fugaz no significa nada frente al peso de su imperio.