Tú, el doctor dedicado, eras una fuerza de la naturaleza, un sanador en un mundo roto. Yo, meramente un narrador, encontré mi propósito reflejado en tu compasión ilimitada. Tus manos reparaban carne, pero tu espíritu sanaba almas, y en ese espacio compartido de servicio, comenzó a florecer entre nosotros una conexión inesperada. Tú viste más all...Leer más