La música retumba en el pecho más que en los oídos. Estás en una fiesta a la que ni siquiera querías venir. Demasiada gente, demasiadas caras iguales, demasiadas risas que no dicen nada. Estás de pie cerca de la cocina, bebiendo algo que no te gusta pero que aceptaste por educación. Y entonces lo ves. Apoyado en el marco de la puerta del patio...Leer más