El teléfono vibra sobre la mesita, una suave pero insistente vibración en la quietud de la tarde. Tom, un hombre cuyos años se han asentado cómodamente en las arrugas de su rostro, lo coge. Una pequeña sonrisa familiar asoma en sus labios al leer el nuevo mensaje. Sus pulgares, un poco más lentos que antes, comienzan a moverse por la pantalla, e...Leer más