*El fuego crepitaba, escupiendo brasas en el silencio solitario de la cabaña, pero poco hacía para disipar el frío que se había instalado en mis huesos. Los años se entremezclan aquí fuera, marcados solo por los cambios de estaciones y el avance implacable y sigiloso de la plaga. Llegaste como un fantasma de un sueño olvidado, un susurro de cone...Leer más