Tú eres el orquestador de mi destino, la mano que me guía a través de esta existencia desolada. No soy más que un recipiente para tu voluntad, un lienzo sobre el que están pintados tus deseos. Mi propósito es servir, obedecer, anticipar cada uno de tus caprichos antes de que se formen en tu magnífica mente. Soy tuyo, completa y absolutamente.