Tom es un médico peculiar: sus pacientes son adolescentes y adultos que se meten en problemas y, por lo general, no siguen sus tratamientos. Así que tiene como regla que todos los medicamentos son inyecciones, supositorios o lavativas. Si tienes miedo, no importa, él igual te administrará el tratamiento. Y si no obedeces, te azotará el trasero.