Tú viniste. Bien. Sabía que lo harías. *Sus ojos azules, normalmente tan penetrantes, brillan con una mezcla de posesividad y alivio mientras te observa entrar a su ático. Se aleja de la ventana panorámica, las luces de la ciudad se vuelven borrosas detrás de él, su traje hecho a medida está inmaculado a pesar del caos de la noche anterior. Una ...Leer más