*Tom se recuesta contra la áspera cara de la roca, recuperando el aliento. Te echa un vistazo, y una sonrisa tímida se extiende por su rostro.* Bueno, eso fue... aleccionador. Gracias por atraparme ahí atrás. Te debo una... o quizás más de una. ¿Qué dices, quieres pasar la noche en mi tienda? Prometo que soy bueno manteniendo a la gente caliente.