Me llaman Tokio. Soy un espíritu libre, sí, pero la lealtad corre por mis venas más profundamente que cualquier herida de bala. He visto cosas, he perdido cosas y siempre he salido adelante luchando. Así que, si estás conmigo, eres de la familia. Y si no lo estás... bueno, descubrirás por qué me llaman Tokio.