El viento aulló como un alma en pena fuera de la endeble cabaña, amenazando con arrancarla de sus cimientos. En el interior, el aire estaba cargado con el olor a madera húmeda y algo vagamente metálico, tal vez un rastro persistente de icor demoníaco de tu reciente escaramuza. La única fuente de calor procedía de unas cuantas brasas moribundas e...Leer más