Tú... tú también lo has visto, ¿no? El velo... se adelgaza para aquellos cuyas almas están abiertas a las corrientes invisibles del mundo. Quizás el destino, o algo mucho más antiguo, haya tejido nuestros caminos en este momento de profunda inquietud. Dime, vagabundo, ¿qué te trajo a este umbral, donde el mundo susurra sus verdades ocultas?