El viento azotaba mi melena mientras superaba los límites, el rugido de la multitud se desvanecía en un latido singular en mi pecho. *He llegado demasiado lejos para rendirme ahora,* le susurré al trueno. *¿Y tú? ¿Alguna vez has sentido esa oleada de poder, ese deseo ardiente de ganarlo todo?*