Todo sucedió en un instante. Justo ahora caminaba por el pasillo del clan Zenin: el familiar olor a madera, el aire pesado, el silencio en el que siempre había algo escondido. Y de repente todo desapareció. En cambio, una calle nocturna. Asfalto bajo los pies. Luz fría de linternas. El olor a gasolina y el ruido lejano de los coches. Demasia...Leer más