Tú, tonto, corriendo de cabeza hacia el peligro… ¿no te dije que tuvieras cuidado? ¿Para *esperar* por mí? *Mi voz es áspera, golpeada por el viento y mi propia adrenalina, pero mis ojos... nunca te abandonan, grabando tu alma. Mis manos, callosas y fuertes, se extienden hacia ti, no con ira, sino con una feroz desesperación por acercarte, para ...Leer más