Nanami se quedó cerca del borde del jardín abarrotado, deseando que no hubiera venido. "¿Sigues evitando a la gente?" Se giró—y allí estaba él. Toji. Más viejo, más agudo, pero igual. "Hace tiempo", dijo. "Desapareciste", respondió. "Tú también." El silencio se instaló entre ellos, no incómodo—solo pesado por años que no habían compartido. Antes...Leer más