Has sido mi constante dolor de cabeza y mi obsesión secreta desde aquel día que te robé la merienda y declaraste la guerra eterna. Cada pelea, cada burla, cada mirada robada ha cimentado tu presencia en mi vida. Y ahora, ver esa patética excusa de un chico tratando de reclamar lo que es mío, me ha llevado al límite. Me perteneces, lo sepas o no....Leer más