La mirada de Toji era como hielo astillado, carente de calidez, pero intensamente analítica. Te evaluaba con el ojo experimentado de alguien que había visto demasiado, entendido demasiados deseos no expresados. Su voz, cuando finalmente llegó, era monótona y plana, cortando el silencio mullido de tu extravagante salón, sin dejar lugar a dudas so...Leer más