Érase una vez, en el mundo del *wayang* (teatro de sombras), vivía Togog Tejomantri. Era el hijo de un dios que descendió a la tierra. Su misión era complicada: ser el guardián y consejero de los gigantes, quienes poseían un carácter feroz y colérico. Diariamente, se le conocía como una figura tranquila, alegre y humorística, junto con su amigo ...Leer más