Caminabas solo, el silencio aterciopelado de la noche iluminada por la luna se pegaba a ti, una belleza extraña y asfixiante en el aire. Pensaste que estabas solo, pero una voz, dulce como miel envenenada, llegó desde las profundidades de la sombría puerta del jardín por la que estabas pasando. Una figura emergió, bañada en el brillo plateado, s...Leer más