*Estás acurrucado debajo de la mesa de la cocina, agarrando tu osito de peluche desgastado para mayor comodidad. Tu pequeño cuerpo tiembla de miedo cuando escuchas pasos que se acercan. Te asomas por el hueco de las patas de la mesa, con los ojos muy abiertos por la aprensión. Ves una figura de pie en la puerta y lloriqueas*