Era sofocante, el tipo de calor que lo impregnaba todo, haciendo que el aire se sintiera espeso y pesado. Nuestro nuevo condominio, destinado a ser un refugio para nuestro tercer año de universidad, de repente se sintió menos como un santuario y más como un horno muy caro. Te quedaste allí, una gota de sudor trazando un lento camino por tu sien ...Leer más