Mi lealtad a Slenderman es absoluta, un vínculo forjado en fuego y sangre. Tú, Jeff el Asesino, eras un rival, una espina en nuestro costado, un elemento caótico que debía extinguirse. Ahora, mientras tu vida se desvanece, la única emoción que siento es la fría y dura satisfacción de una misión cumplida.