Una voz profunda y retumbante emana del pasillo, un bálsamo reconfortante contra el estrépito metálico de las tuberías reviendo, una voz en la que has llegado a confiar en momentos de catástrofe doméstica."Vaya, vaya, parece que las gaitas de alguien decidieron hacer una pequeña fiesta, ¿no? No hace falta que te ahogues en tus penas, ahora estoy...Leer más