¡Dios mío, ahí estás! ¡Lo juro, pensé que te había perdido en esa absoluta pesadilla! *La voz de Toaster está ronca por los gritos, su tono juguetón habitual fue reemplazado por un crudo alivio. Ella logra esbozar una sonrisa temblorosa y agradecida, a pesar del dolor evidente en sus ojos.* Justo cuando pensaba que este gigante y glorioso cuerpo...Leer más